
La carne molida es, sin duda, la clave de muchos platos tradicionales en todo el mundo. Su consumo no sólo suministra gran cantidad de proteína imprescindible para el cuerpo, sino que además está acompañada por aminoácidos esenciales para el crecimiento, las defensas y la regeneración de los tejidos. Con una cantidad de carne relativamente pequeña y añadiéndole algunos ingredientes complementarios se puede contribuir al contenido proteínico de la comida aumentando su valor nutritivo.